El duelo
PEDIR UN DESEO
Darcie Sims
"...Esta noche mirá el cielo y encontrá tu estrella. Y en vez de abrazar el vacío, celebrá el espacio que el amor siempre llena. No perdimos el amor solo porque la luz se fue de esta tierra. Ninguna luz nacida del amor se extingue. JAMáS".
¿QUE SE PUEDE DECIR? (de www.trisomiavaleria.org)
La perdida física de su bebe afectara a sus amigos y parientes, pero muchos de ellos no sabrán que deberán decir.
Algunos llorarán con ustedes; otros solo les escucharan.
"Muchos amigos me animaron a hablar de ello. Eso fue lo más importante de todo."
Algunos amigos ni siquiera podrán reconocer la muerte de su bebe y quizás les eviten a ustedes o si los ven, pueda que hablen de cosas sin importancia.
"Pensé que otros me ayudarían, pero no fue así. Creía poder hablar con otras personas que podrían comprender mis sentimientos, pero la gente no quiere hablar de eso." A veces, uno puede pensar que las cosas que dicen otros son insensibles y crueles. Pueda que no sea fácil comprender porque alguna gente parece reaccionar negativamente. Simplemente no saben expresar su compasión de la forma que usted espera. Puede ser difícil entenderlo ahora, pero muchas personas, hasta que le sucede a ellos, creen que la pérdida de un infante es menos que la de un niño mayor o un adulto.
"Creen que los padres no tiene memorias. Es por eso que la gente le impone un límite de tiempo al duelo. Ellos piensan, ¿Que tipo de memorias puede tener? Si el bebe hubiera vivido cinco anos, entonces a usted le habría dolido mas porque tendría cinco anos de memorias. No se dan cuenta de que ya estaban planeadas las memorias: planifiqué el bautismo, la primera palabra del bebe, en eso consiste el embarazo... Los planes."
Algunos piensan que no se puede ser tan apegado a un bebe que no ha vivido fuera de la mama. Por eso, muchos esperan que su dolor dure muy poco tiempo y que sea temporal, que uno deba borrar sus memorias y seguir adelante. "Pienso que la gente necesita estar mejor informada para que sepa que el malparto es una verdadera crisis. Pienso que muchos creen que dado que nunca tuviste al bebe, no deberías sentir dolor o que te debes recuperar muy rápidamente"
Para otras personas, una de las dificultades de reaccionar a una muerte es que les obliga a pensar en su propia muerte también. Esta inquietud frecuentemente resulta en comentarios desconsiderados e insensibles. Pero, aunque sus amigos y parientes posiblemente no reaccionen en la forma que usted desee, sus intenciones son buenas por lo general, aun si usted se tarde mucho en creerlo. Sin embargo, las reacciones a su perdida serán variadas. Algunos conmovidos y asustados por la muerte de su bebe, pueden temer decir o hacer algo equivocado. También pueden asustarse o sentirse intranquilos al verle llorando. Puedan que no quieran interferir, pensando que usted tiene suficiente apoyo de su familia y los amigos. Tal vez expresen su apoyo únicamente por tarjetas o regalos porque no se sienten cómodos hablando de ellos.
Algunos sentirán la necesidad de quitarle su dolor. Porque se criaron desde la niñez con la idea que los dolorcitos pueden quitarse con besitos, pueden que traten de decirle algo que le quite la pena, no sabiendo que las palabras no quitan el dolor. Quizás los familiares y amigos no se den cuenta de que le ayudan simplemente dejándole hablar. Hay que explicarles que uno no espera explicaciones por lo sucedido, ni que podrán quitarle el dolor. Usted solo necesita que la escuchen.
Como la gente trata de ofrecerles explicaciones, es posible que ustedes oiga cosas tales como:
"Tu estas joven. Puedes tener otros"
"No es como perder a un hijo mayor, tu realmente no conocías al bebe."
"Fue una bendición que muriera. A lo mejor hubiera nacido con retraso mental"
"Tienes un ángel en el cielo"
"Es mejor que hayan perdido al bebe ahora, antes de conocerlo"
"Fue simplemente un aborto, un malparto no más"
Frecuentemente, las personas pueden tener intenciones muy buenas, pero terminan diciendo cosas que no le consuelan a uno, tales como, " Yo entiendo cómo se siente usted," o " Yo comprendo" Estas declaraciones pueden irritar o enojarle. Por lo usual, es mejor quedarse tranquilo y responder de una forma que no le trastorne aun mas.
"La gente dijo cosas como que soy joven y puedo tener otros niños. No quiero otros niños. Este era mi hijo. Este es el quería, no el que puedo tener en el futuro, el que murió. Me enoje, pero lo resolví. Finalmente me sentí feliz porque ellos se esforzaron por consolarme. Por fin, me agrado que los otros lo conversaron conmigo. Aunque las personas no sepan que decir, hicieron el esfuerzo."
Pueden ayudarle a responder el esfuerzo que hacen para consolarle diciendo por ejemplo:
" Gracias por pensar en nosotros en nuestros tiempos difíciles"
" Es bonito saber que ustedes están pensando en nosotros"
Quizás no sea necesario responder con palabras. Puede apretarle la mano o darle un abrazo, nada más.
Si usted desea responder a alguien que le enfada en particular, una de estas declaraciones puede ayudarle a expresar sus sentimientos sin comenzar una discusión. "Lo que dice usted me duele, en lugar de ayudarme. No veo la muerte de mi bebe de esa manera"
"Esos no son mis sentimientos"
"Hay mucha gente que cree así, pero eso no me consuela"
"Yo también pensaba de esa forma antes de perder a mi bebe, pero ya no"
Para algunos padres es demasiado difícil responder a los comentarios incómodos. Prefieren no decir nada por el miedo de provocar sentimientos en la gente que más necesitan.
Usted también puede descubrir que está apoyando a las personas en sus alrededores, incluyendo a sus amigos, parientes y otros hijos. Una mama dijo que sentía la necesidad de tener la aprobación de sus abuelos y hermanos por los arreglos funerarios que ella y su esposo querían hacer. "Creo que es importante tratar de tener la fuerza de hacer lo que uno quiere hacer, a pesar de lo que digan los demás. Ellos no son los que tienen que vivir con las decisiones que se hacen."
Su reacción les ayudara a los otros a enfrentarse a la muerte de su bebe. Usted puede mostrar que se siente cómodo platicándolo. Les hará sentir menos asustados.
Tal vez descubra que mientras pasan las semanas y meses, tiene menos amigos y parientes alrededor de usted. Algunas veces empieza tan pronto como al finalizar el funeral, Algunos piensan que hay un límite en el duelo y que usted debe recuperar sus fuerzas anteriores. Esas actitudes pueden frustrarle. Con más tiempo es posible que le parezca a usted que otras personas se hayan olvidado de o recuperado de la muerte de su bebe. No es que no les importe, sino que pueden sentir la necesidad de seguir con sus vidas sin sentirse tristes. A veces, hay que contarles cuanto les necesita todavía para escucharle y estar con usted. Mucha gente seguirá ofreciéndole su apoyo moral si usted les dice que lo necesita.
ES HORA DE HABLAR DEL DUELO
Diana Liberman
Suele suceder que los padres que enfrentan una muerte perinatal son jóvenes, con poca experiencia en pérdidas significativas, y cuándo están preparados para la Vida llega la Muerte. La situación se hace más difícil cuando el entorno familiar minimiza la pena; suelen decir frases tales como "ya van a tener más hijos" o "la naturaleza es sabia", aunque la intención sea consolar, esos comentarios solo agudizan el sufrimiento. Los padres necesitan hacer el duelo por el bebé; no pueden en ese momento pensar en el futuro. Ni merecen que se los prive de vivir su dolor.
A LOS PADRES DE BEBÉS FALLECIDOS (de www.planetamama.com.ar)
Los padres que ven partir a su hijo de solo unas horas, días o pocos meses de vida, y aún aquellos que vieron nacer a su hijito ya muerto en el vientre de la madre, muchas veces viven su dolor en soledad.
Luego de trascurridos los primeros días después de la partida, familiares y amigos van espaciando sus visitas y finalmente la pareja queda sola. Y esto se cumple aún antes que en los duelos que involucran niños de más edad o adolescentes. La idea general es que si no llegaron a conocerlo, a convivir con él o ella, si lo tuvieron tan poco tiempo, seguramente pronto se consolarán, tendrán otros niños, son tan jóvenes..." Estas ideas se basan en un desconocimiento de la situación real que viven un padre y una madre que han perdido su bebe. Ideas que hacen que la mayoría de las personas los contemplen incrédulos cuando luego de trascurridos años, estos mismos padres dejan escapar lágrimas ante la sola mención de su nombre. Verán a madres que después de la partida prematura continúan usando ropa de embarazadas como una forma de negar esa realidad tan dolorosa y prolongar la ilusión del pasado. Y serán testigos de padres que se sientan horas frente a la tumba de su hijito preguntándose "cómo hubiera sido de haber vivido". O si hubo algo que la madre hizo mal por lo que el bebé murió tan pronto. Y las respuestas parecen no llegar.
Estos padres se preguntan una y otra vez: ¿Para qué vino al mundo si se nos iba a ir tan pronto?, ¿Por qué Dios nos permitió concebirlo si luego nos lo iba a arrebatar así?. Este dolor no comprendido por otros, tiene que ver con largos meses de "títulos espera". De planes y proyectos que incluían a ese ser que no conocían pero al que ya amaban. Planes y proyectos que se inventaron solo por él y para él. Tiene que ver con largos conciliábulos familiares para elegir un nombre, y con toda una vida soñada mientras ese ser crecía dentro del vientre de su madre. Los padres de estos niños logran expresar un vívido y tierno retrato de sus hijos y sus rostros se iluminan ante la oportunidad de hablar de ellos: "él observaba todo con grandes ojos asombrados, como si quisiera abarcar el mundo en esa mirada, como si supiera que iba a partir..." "era un bebé tan especial, tenía una gran dulzura, siempre regalándonos sonrisas, siempre de buen humor..." "se comunicaba con nosotros a pesar de no hablar aún, con sus ojitos, sus sonrisas y sus llantos..." Y aún los padres que vieron nacer su hijito muerto, comentan con que vividez recordaban la forma en que se movía dentro de la madre: "me acariciaba o se sorprendía o me llamaba la atención cuando yo debía cambiar de posición porque se encontraba incómodo..." Si, hay recuerdos vívidos, dulces, intensos. Y hay muchas, muchísimas ilusiones truncas: proyecciones a un futuro que nunca llegará, no con ese ser. Hay un nombre que nunca será nombrado, hay una cuna vacía y un oso de felpa sin dueño. Y hay miedos. Miedo de no ser capaz de llevar a término un embarazo normal, de haber hecho algo mal que causara directa o indirectamente la muerte del niño. Y son tantas las veces en que las causas no se conocen con certeza, y son, en su mayoría ajenas a los padres. Estos sentimientos deben ser verbal izados, deben expresarse abiertamente para que no se conviertan en fantasma y llegue el esclarecimiento con el aporte o el enfoque positivo a través de aquellos que tienen la capacidad, amor y fortaleza para ayudarlos a discernir, a elaborar y superar esos miedos, esas culpas tan destructivas. Aquellos que pueden ver más allá del dolor, porque sobre estos sentimientos negativos no se puede comenzar a construir.
Elisabeth Kubler-Ross sintetiza su experiencia de décadas en el campo de la tanatología en unas simples, claras y hermosas palabras. Ella llama a los niños al mundo por un breve momento con una misión específica: la de transformadores espirituales de sus padres.
Viktor Frankl (padre de la logoterapia) dedicó una de sus obras a su hijito concebido solo cuatro meses antes de que su esposa fuera obligada a abortar en un campo de concentración durante la segunda guerra mundial. Para Frankl, la breve vida de su hijo tenía un sentido muy importante, que trascendía la tragedia y el dolor, porque había sido concebido en el amor y era ese mismo amor el que le hacía decir en su libro "The Unheard Cry for Meaning" (El grito no escuchado por n sentido): "A Harry o Marion, un niño no nacido." El sentido de la breve existencia física de estos seres, quizá tenga que ver con ese nuevo sentimiento de dulzura y alegría interior que los padres experimentan al concebir esa vida: con esa expandida capacidad de amar que los padres descubren en su interior y que siempre estuvo allí pero que fue a través de sus hijos que la despertaron. Y esa incrementada capacidad afectiva no desaparece con la partida del hijo.
Es parte de nosotros y si ellos nos ayudaron a descubrir es en su homenaje que debemos cultivarla para dar, dar todo el amor de que somos capaces, y en nosotros reside el que, el paso de estos seres por el mundo, no importa cuan fugaz, no haya sido en vano. Que haya despertado en nosotros a seres más compasivos más fuertes, más solidarios, porque habremos aprendido, crecido, y madurado en el dolor, descubriendo, y para siempre, esa nueva e incondicional forma de amar.
Alicia Shneider de Berti - Gustavo Berti
"Renacer"-Río Cuarto- Año 1992.
